Dos señores septuagenarios se la juegan para entrar a vivir en una casa blanca con vistas al mundo, un “hijo de” metido a DJ (otro que) se la juega a su madre y hace una entrevista que bien podría ser un órdago a la grande y, por último, los que nos la juegan a los demás para que los demás dejemos de jugar. Pongo en situación:

Tres de noviembre. Día clave para el mundo.

Parece que todo se detiene esa madrugada y todos contemos la respiración mientras los votos no paran de contarse, en juego algo más que un inquilino en la Casa Blanca, en juego posiblemente el presente del mundo, poco le debe de importar a estas alturas de la película a Paquirrín quién ocupará la mansión de Washington, pues bastante tiene con la inquilina que arruina su mundo ahora, su madre. La Pantoja, que ha pasado en cuestión de años, meses, semanas, días, horas, de ser la mejor madre del mundo, a la peor de las villanas, el blanco perfecto de una rabia justificada (o no), contenida, de la que no se libra porque si antes era según su pequeño del alma la mejor madre del mundo, ahora ha dejado de serlo.

Ya se sabe eso que dice el refrán, que más vale caer en gracia que ser gracioso, y eso es precisamente lo que intentan los políticos, los de aquí, los de allí y los de en medio, parecer que son aunque no lo sean. Y es que la vida es eso, parecer que eres buena madre, esposa y abuela, el hijo perfecto, el mejor presidente, el que tiene la solución y no los problemas, el que más votos acumula y el que mejor lo hará sin lugar a dudas. Pero, siguiendo con los dichos populares, ya se sabe que las apariencias engañan porque ahora no solo vale con ser tonto y hacer relojes, además hay que venderlos, y ya se sabe como está el mercado…

Y mientras la semana y la vida pasa entre señores septuagenarios pugnando por conseguir una casa blanca e hijos que explotan en directo y diferido para contar las transformaciones maternas, aquí en España entre lío y lío el gobierno nos lía más. Unos dicen que estemos en casa, que las cifras son alarmantes, otros se empeñan en ganar no solo tiempo sino razón para demostrar que ellos saben y saben más y saben mejor y en medio nosotros, los de siempre, los que no entendemos que hoy pueda ser que sí y mañana que no, que ayer fuese blanco y hoy negro, que hombres y mujeres maduros, formados y responsables sean los primeros que no prediquen con el ejemplo.

Esta claro que eres siempre el mejor candidato, la mejor madre del mundo y el mejor solucionador de problemas hasta que dejas de serlo, porque todos somos hasta que dejamos de serlo, porque todo es hasta que deja de ser.

 

Texto y foto: Esther Rija

 

Pssst!! No son cookies de chocolate, pero tampoco hacen daño ni provocan caries, hazme caso, ¿vale?    Más información
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